viernes, 17 de octubre de 2008

Fe de erratas de este sentimiento. Permítanme ahora dudar.

Estos días me he visto obligada a escuchar o saber fases desconocidas de una persona.
Así me he enterado de sus nuevas (o más bien históricas) facetas. Aquello que no permitió o no quiso que viera de él. ¿Por qué?, aún no se. ¿Vergüenza?, ¿empezar una etapa nueva que no viniera manchada con esta etiqueta de Latin Lover?, ¿no mezclar mundos que creó distintos?... no sé. Sí, aún no lo sé.

Pero se le fue de las manos. Tarde o temprano, el peso de nuestra historia cae y nuevamente descubro y me sorprendo.
Bueno o malo, tampoco sé. Sólo sé que estoy amando a quien quizás no conozco, amo a quién nunca existió... o amo a una milésima o miserable parte de su real personalidad.

Permítanme dudar del objeto de mi afecto, o más bien permítanme dudar de mis sentimientos.
¿Es posible amar algo o alguien que no existe? ¿Este amor existe?
Yo creo que mis sentimientos son realmente verdaderos, lo que pasa es que no sé a quien amo realmente, porque posiblemente no tiene existencia. Entonces si uno amó algo que no existe, ergo, este amor no es verdadero tampoco.

Por una parte eso es positivo, tanto quisiste que no te amara que tu expediente o etiqueta logró lo que nunca hubieses logrado por tí mismo: No amarte.
Porque a ti, a ti que no te conozco no puedo amarte. No puedo amar a alguien a quien no conozco ni una centésima parte de lo que realmente es. Amé las partes lindas de tu personalidad... pero lo "malo", tus historias hablan mucho más de ti. Y eso, esa parte netamente humana, superficial e indolente de ti no la conocía. No la conozco. Son valores totalmente contrapuestos a ese ser hermoso que conocí.

Otro punto bueno, estoy en estado de fojas cero. No te amo a ti, ser nuevo; pero tampoco te odio. Ahora puedo de verdad conocerte. Y eso suena entretenido. Además, y cómo siempre he dicho. No puedo hacerme la idea de un personaje por lo que me puede contar un tercero. Prefiero el contacto real y directo, y que esa idea sea por mis propias apreciaciones. Claro que ahora sin ceguera... con los ojos abiertos.
Porque desconfío. Porque, como me pasa generalmente, tengo miedo. Porque eres nuevo.

Quiero comenzar nuevamente a conocerte. Porque, insisto, eres intrigantemente interesante. Para algunos desde un punto de vista sicopatológico. Para mi, porque ahora eres algo nuevo en mi vida. Y ése sólo hecho ya llama mi atención.

miércoles, 15 de octubre de 2008

A 9 meses de una plegaria.

Plegaria

Padre Nuestro
¿Estás en los cielos?
o ¿en los silencios?
porque mis súplicas, al parecer,
no alcanzan a llegar hasta tu Universo.
Será ya la poca fuerza que me queda,
que impide que mis oraciones
sean con la misma potencia de antes.

¡Baja y quédate conmigo, por favor!.
Te lo suplico.
Ayúdame, cobijame, dame un poco de tu luz.
Aquí está todo oscuro. Es sudor y frio.
Ya he borrado sus recuerdos tangibles,
en cenizas han quedado sus fotos,
nuestras fotos,
las de mi librero,
las de mi pieza,
los portaretratos,
todo se ha destrozado.

¿Por qué este amortajamiento
no ha aniquilado esta agonía?
Al contrario, es como si le diera más poder
y se ha hecho mayor.

No dejan de brotar mis lágrimas,
no logro contenerlas.
He hecho un mar con ellas
y me siento como en una balsa
en medio de un océano negro.

Pero no tengo hambre, sólo frío y desolación.
Me siento abatida, no consigo levantarme.
Tengo un peso sobre mi espalda y mi cabeza
que me mantiene tumbada y decorazonada.

Siento como si me hubiesen condenado
y no consigo percibir el crimen que he cometido.
Porque Tú más que nadie sabe que
lo que hice fue sin intención de dañar a nadie,
al contrario.
Quizás sí, sin pensar.
Entonces por qué este martirio.

Mi rostro ya no es el mismo.
Ya no soy la misma, por eso tal vez no me reconoces.
Mi sonrisa ha desaparecido.
Mis ojos ya no brillan, se han vuelto negros,
casi no abren de lo hinchados que están.
Y en realidad, no quiero abrirlos;
porque cuando se cierran,
a veces la tristeza aminora.
Mi rostro.
Mi rostro, Señor, está demacrado.
Si te fijas bien,
lleva marcado el camino de mi llanto.
Baja y quédate tú al menos conmigo,
por favor.
Ese hombre que amo me ha mostrado
su indolencia frente a este calvario.
Tal vez tienen razón.
Yo me lo busqué.

Me tortura su indiferencia
frente a mi mendicidad.

¿Tendrán razón Señor?
¿Sus respuestas son tan sólo una manera diplomática
de no quedar mal?
¿Tanto me equivoco?
¿Tanto me equivoqué?
¿Tan tonta soy que no logro ver esa frivolidad en sus ojos?
Porque te juro que no puedo ver nada de eso.
Yo veo ternura.

Quédate conmigo Diosito.
Aquí, acostadito junto a mi en esta esquina.
Ya no "estiro mi mano esperando ternura"
Ya le tengo miedo al amor.
Tengo miedo a entregarme y
volver a sentir todo esto nuevamente.
No quiero amar Señor.
No me gusta sufrir.

Quédate conmigo,
al menos hasta que el temblor
que siento con este entumecimiento
se vuelva un sueño pesado y eterno.


Así sea (Amén)
[Febrero 2008]

Gracias,
por quedarte junto a mi.
Y darme ese calor en momentos de frío.
Por no permitir que me durmiera.
Por hacerme creer nuevamente en mi.
Por permitirme sentir, vivir.
Porque como en la espera de un nacimiento,
he dado a luz a una Aki nueva.
Con sonrisas pese a los malos momentos,
que quiere con el alma, sin importar si es recíproco;
porque la sóla dicha de haber estado amando denuevo es maravilloso.
Porque nació nuevamente una mujer que se siente viva, pese a todo.
Pese a todo.

martes, 14 de octubre de 2008

Las elecciones de la vida.

Patricia May, antropóloga, tiene una página en internet que es muy interesante. Reflexiona sobre la espiritualidad en el mundo contemporáneo que vivimos y a través de ésta nos entrega "elementos de conocimiento y prácticas que nos ayuden a ver y vivir la vida plena de sentido, en armonía y conciencia de la dinámica Espiritual que nos impulsa". Si te interesa visitarla, su página es www.patriciamay.cl .

Dentro de las muchos pensamientos que comparte, me llamó mucho la atención el que transcribiré a continuación, puesto que es algo que permanentemente estamos haciendo, día a día y en cada segundo de nuestras vidas.

Bueno, no hay más que decir, aquí está:



Las elecciones de la vida

En el desenvolvimiento de la vida personal y de los otros me impresiona ver como aquello que alguna vez supe a nivel intelectual, el principio de causa y efecto, aquello de que nuestros pensamientos y acciones son simientes de la situación que posteriormente se irá desenvolviendo en nuestra vida, de que en cada instante estamos sembrando futuro, es un principio insoslayable que tarde o temprano aprendemos a reconocer.
Al vivir estamos constantemente eligiendo; hay grandes elecciones como la vocación, la pareja, el trabajo y otras pequeñas que se hacen a cada instante, el quehacer diario, en qué ocupamos nuestro tiempo y, finalmente hay una elección de la cual pocas personas son conscientes, que tiene que ver con el sentido de vivir, la inspiración de fondo que irá sutilmente modelando las acciones concretas a realizar.
En el tema de las elecciones hay niveles y, en una vida consciente estos deberían estar claros. El nivel más abarcante y de fondo, en torno al cual deberían organizarse los demás tiene que ver con el llamado del alma a actualizar y entregar aquello que Soy, este ser que mora en el centro de la conciencia humana es el punto central de lealtad, fidelidad y sumisión al cual los seres humanos debemos responder.
Nuestras “fallas” tienen que ver con no ser lo suficientemente fuertes, o claros, o conectados como para responder a nuestra alma. E
l alma mora en la plenitud, en la claridad, en la potencia de Ser, y si pudiéramos expresarlo así, su anhelo es irradiar su luz en el mundo fuerte, amorosa sabia armónica, clara.


Son aún escasas las personas que teniendo un contacto con este Ser central, son fieles a sí mismos y se evalúan en relación a acertar o a fallarse a si mismos en relación a su razón de estar en el mundo.
El sentido de vida alineado con lo Somos debería, entonces constituir la viga central en torno a la cual escogemos. No traicionar a nuestro Ser. Responder a la vocación, a la voz interna.
Partiendo de aquí, las desiciones de estudio, trabajo, familia, uso del dinero y del tiempo, se pueden catalogar en relación a si están siendo responsivos a lo que anhelamos en el alma, a lo que somos.
Lamentablemente, la actual mentalidad nos llama a vivir permanentemente centrados en valores exteriores, en estímulos que tienen que ver más con la apariencia lo que constituye la gran dictadura inconsciente de nuestros tiempos.
Esta dictadura es especialmente grave porque se cuela por debajo del umbral de la conciencia y quizás después de muchos años de ser fieles a ella, despertemos ya sea por algún gran golpe vital o por alguna crisis interna (que siempre es un llamado del alma) y nos demos cuenta cuan hipnotizados hemos vivido, haciendo elecciones y tomando caminos que no tienen nada que ver con lo que realmente anhelamos.


Ser fiel al alma, no tiene que ver con responder a los cambiantes estados emocionales, a los entusiasmos pasajeros, a los esquemas mentales y, obviamente está alejado del tema de la imagen o de la valoración de los otros.
Ser fiel al alma es responder a ese sonido de fondo que nos inspira, que tiene que ver con nuestra razón de vivir, que nos entusiasma como algo que hace que nuestra vida valga la pena y nos conecta con la idea del legado que quisiéramos dejar al partir hacia otras dimensiones.

Patricia May

domingo, 12 de octubre de 2008

Bienvenida!, me presento...

Evité escribir estos últimos días, al saberme leída por ti. No sé si todavía lo haces, pero igual me siento un poco descubierta y desnuda frente a ti. Puede parecer un poco ilógico ya que me muestro en este blog, pero son pocos los que saben de él. Y los que sabían son mis más cercanos. Mis íntimos. (Como verás no hay comentarios). En ese perfil sólo podían ver mi dirección mis amigos amigos. En cambio a ti, no te conocía... todavía. No significa que no me interese, al contrario. Siempre es lindo conocer, sobre todo si es de mi género jajaja... creo q puedes entender un poco más mis palabras y no necesariamente pensarías que... en fin, eso ya pasó.
Me escondí más aún porque me criticó que yo escribiera mis sentimientos, pensamientos y demases, y tú tuvieras acceso a ésto. Pero no habrías sabido de ésto si no fuera porque te mostraron mi perfil. Mi blog es privado ;) Bueno, el asunto es que nos habían presentado por internet y yo no me había enterado. Disculpa q de alguna forma no respondiera a ese saludo, así que ahora me presento.
Me dicen Aki. Creo q sabes más de mi, que lo que yo sé de ti. Y si es que efectivamente lo poco que me han contado es verdad. No es que no crea mucho en sus palabras, pero es que tb gusto de hacerme la idea de la persona según mis propias apreciaciones de un intercambio personal y directo. Lo único que sé, es que eres su hermana. Me habría gustado conocerte. Una vez te oí, haciendo aseo para la celebración de tu cumpleaños. Pero no tuve la suerte o mérito de ser presentada. Y no quise hacerlo sola y patudamente... porq habría sido irrumpir en tu vida sin siquiera ser advertida. Tu conoces mi rostro? Yo me lo imagino. De las fotos que están en la entrada de tu sala me he hecho una idea. No sé qué más decir... simplemente bienvenida! Y si quieres postear algún comentario, crítica, manifestación sería absolutamente maravilloso.

martes, 30 de septiembre de 2008

Lo esencial es invisible a los ojos...

Debo reconocer que todas las cosas las veo y las vivo desde el corazón. ¿Es eso lo esencial? Porque en estos momentos los amigos se meten para que utilice más el coco en mi vida sentimental (en lo demás se supone que estoy bien, ja!) ya que sólo utilizo el amor como base de mis relaciones... y sinceramente, creo que pueden tener razón, pues he tropezado, por no decir fracasado con funcionar en base a sólo eso...el amor.



Pero de verdad trato de poner algo de racional en ello, pero es que es tan difícil dar amor racionalmente, porque uno se pone a sumar y restar. Yo te doy esto, entonces tú me deberías entregar esto otro; raya para la suma: el balance siempre será negativo. Eso es tan mezquino y miserable!!!.
Aunque si lo veo desde el punto de vista de ellos; sí, claro, "me han cagado" y heavy!. Pero eso uno no lo piensa cuando se entrega en una relación... ¿me cagará o no? ¿Me hará trizas el corazón? Porq con esa mentalidad, pucha! mejor no intentar vivir un amor, porq de seguro alguna pérdida conlleva la relación. ¿O sí lo debería pensar?


Pero ahora era mucha la felicidad. Era rico todo. No sé dónde poner la lógica en esto para que resulte. Quizás lo que yo llamo intuición es mi razón, porque me dice que el tiempo es lo primordial en esto.
Como dice George Eliot (o Mary Ann Evans, para los amigos): El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente.


También me orientan sobre mi demasiada "entrega" en esa relación. Que entrego mucho y mi brújula anda medio perdida y desorientada. Sé que estoy desorientada, y ando medio perdida; pero estaba dichosamente feliz.
Qué importa como entrego si es así como soy yo. No lo podría hacer de otra forma. Así me nace, no concibo otra forma de amar a alguien sino es entregándose completamente. Siendo completamente honesta y jugada.
Sería amor el tirar migajitas??? noooo. No lo creo.

Lo extraño demasiado. Muchísmo, se me han vuelto complicadísimos los días sin su voz, sin sus ojitos, sus manos, su calor, sus besos, sus abrazos. Me hacia sentir protegida cada vez que me abrazaba. Jamás me había sentido tan acogida y cobijada con sólo un abrazo, sin hablar, simplemente el rodearme con sus brazos y ponerme sobre su pecho para sentir su corazón arritmico.
Ay! cómo se extraña despertar con su aroma. Dormir con mi nariz en su cuello, en su nuca. Abrazarlo desde la espalda y darle calorcito.
Despertar con su pecho en mi espalda, abrazándome. Sentir su respiración por detrasito de mi cuello.

Y ahora nuevamente me siento indefensa y he vuelto a acorazarme. Es una forma básica de autoprotección. No es bueno, dicen, porque no me permite ver a la gente y conocerla con más profundidad. Es que ya tengo miedo, y no puedo evitarlo.


Le he hablado todos los días a través del viento, pero al parecer mis palabras se han perdido por la distancia y sólo le ha llegado una pequeña brisa, que no reconoce.

¿Me extrañará?. Porque yo lo he hecho cada día. No hay día que no me levante sin pensar qué estará haciendo, si estará bien y contento. Durante el día, cada cosa linda que veo, lo comparto con él en el pensamiento. Y no hay noche que no le envíe un beso de buenas noches.
No hay noche que no pida por su felicidad.
No hay mañana q no le mande un besito para la buena suerte.
No hay momento en que no pida que todo le salga lindo en su vida.

domingo, 28 de septiembre de 2008

No puedo evitar enamorarme de ti.


"Take my hand, take my whole life too for I can't help falling in love with you, for I can't help falling in love with you."

Creo que no hay mejor letra que represente mi actual estado.
No sé si puede volver a ser recíproco. No tengo ni la más remota idea. ¿Me gustaría?. Claro! y a quién no? Pero es así como me siento.
Sin querer pretender o querer tener expectativas.
El corazón late tan fuerte... que me ahoga. En mente, cuerpo y alma, completa y totalmente entregada a ti.

Toma mi mano, toma mi vida también...
Simplemente no puedo evitar enamorarme de ti...

Bilz y Pap... yo quiero otro mundo

Si aplicaramos el "efecto mariposa", comenzando a cambiar nosotros mismos. Nuestro mundo primero- nuestro mundo interno... podría ser cierto eso de que la más mínima variación provocaría q todo el sistema q nos rodea evolucione de manera totalmente distinta a cómo lo ha hecho hasta hoy.

Si vivieramos con la tranquilidad q nos da el despertar cada día, sanos, contentos, amados,plenos... nuestro mundo comenzaría a cambiar, y el aleteo de nuestras alas convertiría nuestro mundo externo, en uno distinto... uno de Bilz y Pap!

jueves, 25 de septiembre de 2008

Manifestaciones de dolor en los seres queridos.

(A Carolina, y sin rencores)

Todos somos seres tan distintos. Dios nos creó con individualidad única e irrepetible, que de la misma forma son nuestras reacciones frente a distintas situaciones de la vida.

Frente al Dolor podemos manifestarnos de distintas maneras, según sea el individuo que lo esté padeciendo. Y, aún más, este mismo individuo -nosotros mismos- puede mostrarse de diferentes modos ante un "mismo dolor" dependiendo de la etapa de la vida en que lo estamos sufriendo (niñez, adolescencia, adultez, vejez); dependiendo de si "este" dolor se repite nuevamente en nuestras vidas y anteriormente no lo enfrentamos o no reaccionamos como nos hubiese gustado; o bien, dependiendo incluso de cómo hemos ido evolucionando ante los distintos pasajes, avatares del camino que hasta la fecha nos ha puesto el destino. En cierta forma, dependiendo de la evolución de nuestro espíritu o alma.

Por mucho que los demás se cuestionen cuál es la verdadera forma en que nos encararíamos frente al dolor si fuésemos o nos comportáramos como siempre nos hemos mostrado ante ellos, no nos queda más que decirles que todas nuestras reacciones son nuestra verdadera forma de reaccionar. Eso somos nosotros. Y esas expresiones nos revelan tal cual somos en ese momento. Tal cual vivimos o sentimos en ese minuto.



Pero de todas las manifestaciones de nuestro dolor, quizás la más triste o, valga la redundancia, dolorosa para nuestros seres queridos se presenta cuando reaccionamos abatidos, con rabia o con el orgullo herido. Porque muestran al ser humano en su forma más pobre, decadente o primitiva y menos evolutiva. Porque todo lo que pudimos haber aprendido durante nuestra vida, se va a la cresta y podemos fácilmente caer (sin intención alguna) en una reacción bruta, salvaje o desquiciada. Nadie está libre de eso, creo yo. Nadie lo sabe. El asunto es, si nos damos cuenta a tiempo o no.

En cuanto a la rabia y al orgullo herido yo he reaccionado así, lo reconozco, pero gracias a Dios y quizás por mis creencias he alcanzado a darme cuenta y no he pasado más de una semana así. Porque desde pequeña he preferido calmar el dolor ajeno que puedo estar provocando, que el dolor propio; porque no puedo ver que alguien pueda sufrir a causa de mis sentimientos o reacciones; porque mi sentimiento de culpabilidad es mayor que el dolor mismo que pueda estar sintiendo.

Y esa forma de responder (con culpabilidad) después de mi rabia, tampoco es la forma ideal de reaccionar.

No puedo sentirme culpable de mis sentimientos o reacciones, pero sí RESPONSABLE, (y en eso he estado trabajado. Porque estoy aprendiendo a hacerme responsable de todos mis actos, porque DEBO hacerlo. No culpable (porque esa soy yo), pero sí asumir el costo (porque esa soy yo).


Reaccionar con ira y resentimiento puede enturbiarte el cerebro. obnubilarte de tal forma que no te deja ver más allá de tu orgullo herido. Y si esta reacción dura mucho más de una semana, dándonos o no cuenta de ello, sabiendo o no que está mal; hacemos tanto tanto daño, a nosotros (la persona que lo siente) como a la persona que con su actuar lo gatilló, como también para nuestros seres queridos. Incluso podemos meter en el mismo saco a personas que de una u otra forma tienen que ver con "ese actuar que gatillo" nuestra ira, pero no tiene más responsabilidad que el hecho de ser un personaje más en esta historia. Y así vamos creando más y más dolor inevitable e inútilmente.

Nos convertimos en un huracán, sólo destrucción, porque vamos consumiendo, destruyendo o extinguiendo todo lo que hemos construido en nuestra vida, el amor que nos tienen se puede ir agotando y sólo podemos generar lástima, penas y más dolor.

Y así, como somos grandecitos para tener que aceptar que nuestros actos o error conllevan efectos buenos, malos, alegres o tristes, también somos grandecitos para tener en cuenta que nuestra gente no puede hacerse cargo de nosotros, porque no le corresponde, porque es nuestra responsabilidad nuestra reacción.

Pueden acompañarnos, aconsejarnos, intentar dialogar con nosotros; pero no hacerse cargo, porque simplemente NO ES SU RESPONSABILIDAD. No les corresponde.

Y sin darnos cuenta a estos amigos, parejas, padres los vamos alejando de nosotros. Porque así como la alegría se contagia, la pena, la rabia también. Y generalmente no toda la gente le gusta acercarse a alguien que está pasando por una pena y menos cuando la siente con rabia a la vez. Lo sé por experiencia propia. Porque se han alejado. Porque me he alejado.

A veces tengo más tolerancia que los demás, porque intento ponerme en el lugar del otro, entenderlo y tratar de ayudarlo. Y quedarme con él aunque me haga daño. Pero llega un punto en que te das cuenta de que te estás haciendo cargo del dolor, los traumas (pasados o presentes, reales o ficticios) y vacíos emocionales del otro, haciéndolos propios; y viene el momento de partir, quizás no lejos, pero sí dejarlos solitos con sus irascibles emociones.

Porque por mucho que los queramos, amemos, idolatremos o simplemente nos duela dejarlos, no podemos seguir haciéndonos cargo de algo que no nos pertenece, y más aún si el otro no entiende o no quiere entender y sigue reaccionando de la misma forma.

Y debemos dejarlo que aprenda a no encargarnos sus traumas y dolores, dejarlo que aprenda a hacerse cargo de él mismo y de sus actos. Porque de otra forma, sin darnos cuenta, sólo le estamos haciendo un daño mayor: no le estamos dejando crecer.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Despertando...

"No hay nada q alcanzar. Ni la vida ni la felicidad. Una vive la felicidad día a día. Uno nace feliz. Es feliz todos los días. No me arrepiento de ningún momento vivido. No me arrepiento de mi total entrega. No me arrepiento de ninguna caricia. No me arrepiento de ningún desliz de mis dedos sobre los tuyos...No me arrepiento de haberte entregado mis besos. No me arrepiento de mis manos acariciando tu rostro en las mañanas. No me arrepiento de haberte mirado y cuidar de repente tus sueños mientras dormías. No me arrepiento de absolutamente nada. Si de los arrepentidos es el reino de los cielos, pues q me queme en el mismísimo infierno porq jamás me arrepentiré de haberte vivido. Soy feliz con sólo el hecho de haber conocido esa sonrisa, a veces esquiva. Y seguiré rezando por tí cada noche de mi vida, para q algún día encuentres lo q en el fondo de tu alma buscas..."

He estado entre fantasmas. Entre egos (miedos, inseguridades, rechazos, dolor, tristeza, orgullo). He dejado q ellos se apropiaran de mi vida estos días. Por muchas de las situaciones vividas o experimentadas. Pero es parte de un proceso. Es parte de conocerme. Por q ahora es momento de darse cuenta q soy yo la q lleva las riendas de mi vida. Q no hay fantasma ni ego q me maneje o deba manejarme. Cuesta. No somos invencibles. Por eso nos manipulan o nos dejamos manipular. Por eso damos vuelta en lo mismo, en el mismo momento y seguimos sufriendo. Por eso nos autoflagelamos por lo q hicimos o dejamos de hacer. Pero estoy aprendiendo a caminar y mirar para adelante, aprender de q lo q he caminado. Generalmente dejamos q lo q hacemos sea el producto de lo q la vida o los otros nos permiten actuar. Q no podemos hacer mucho más, porq tememos al rechazo de nuestro actuar. Es super normal actuar así. Así nos han enseñado. Así he actuado desde hace 32 años. Pero no podemos dejar q nuestro vivir dependa de un otro. Estoy aprendiendo a dejar eso. De a poquito. No todo se puede hacer de una vez. No hay para q apurarse. Por eso puede q mis egos vuelvan. Pero ya sabré q hacer con ellos. Cuánto tiempo me manejarán. Mmm. No lo sé. Pero ya no serán tantos días.


Por ahora mirar para atrás para aprender q es lo q me está enseñando las situaciones q me afectaron. Aprender qué quiero y qué cosas no quiero para mi vida. Qué haré y qué no haré en otra oportunidad. Aprendiendo q sí soy capaz de volver a amar. De ese amor sin espera. De esa entrega sin reciprocidad. Aprendiendo q no volveré hacer. Qué fue un error y qué fue un acierto. Qué dejaré que me pase y qué cosas no dejaré que marquen en mi vida. A quienes quiero y a quienes no quiero tener junto a mi. Quienes son los amigos, los seres queridos y quienes son simplemente personajes que pasan por mi historia. Aprendiendo q te quiero en mi vida. Aunq la vida sólo permita q sea a través de un recuerdo. Aprender a aceptar lo q me toca vivir. Q hay cosas q puedo manejar y que otras son simplemente azarosas. Aprender a soltar. Aprender a despertar.